viernes, 6 de noviembre de 2009
viernes, 30 de octubre de 2009
Una palabra para el odio y el amor
martes, 27 de octubre de 2009
Dato Oculto
miércoles, 14 de octubre de 2009
Capitulo "?": Despues de la charla de Ernesto y Pacheco, Pacheco escribe en sus memorias..
viernes, 9 de octubre de 2009
Resumen de la historia: "Bakhunia".
Phali empieza a tomarse un tinto y a reflexionar. Aunque siente gran dolor y rabia por no haberse quitado la vida antes de que su madre falleciera, llega a la conclusión que la culpa no es de Pacheco, que es suya por haberlo escuchado y que "una vez cagado el dedo, cagada la mano" así que desería volverlo a ver para cuestionarle varias cosas. En ese momento aparece Pacheco y le dice que él tiene la decisión en sus manos, que el sabe que debe tener ganas de matarlo, que haga lo que quiera que él no se moverá ni un centímetro. Phali entra en cólera con las palabras y el cínismo de Pacheco asi que se acerca a este con la misma navaja que había intentado quitarse la vida días atrás y lo apuñala en el estómago pero al ver que Pacheco cumplió su promesa y no opuso resistencia se sintió demasiado mal, sintió que sus entrañas se desgarraban y la culpa lo carcomía, que no podía convertirse en un asesino, no al menos contra alguien que oponía una resistencia pacifica como la de Pacheco y que solo estaba tratando de ocultar su dolor haciendole daño a alguien que al final no tenía la culpa de sus problemas. Phali se siente un total asco y ayuda a parar a Pacheco, tira la navaja al piso y ansioso espera a que Pacheco la tome y acabe con su vida, pues en su mente era lo mas lógico.
Phali se queda como un imbécil parado mirando a la mujer y esta le pregunta qué es lo que necesita. Luego de varios segundo Phali reacciona y le pide algunas pastillas para el dolor de cabeza y unos cigarrillos pues piensa quedarse un rato allí fumándose algunos para entablar una conversación con la muchacha. Luego de varios cigarrillos y una amena conversación Phali se va a dormir creyendo que ha encontrado el amor de su vida. Pasan los días donde Phali y Pacheco siguen saliendo como acostumbran pero cada vez que llegaban de nuevo al apartamento Phali esperaba a que Pacheco se durmiera y bajaba por cigarrillos para ver a la mujer que lo desvelaba. Decide llevarlo así por un tiempo pues tiene miedo que Pacheco arruinara su proceso con la mujer pues Phali era un poco tímido y le costaba bastante trabajo conquistar a María Paula, como reveló llamarse la mujer después de algunas noches de charla. Siempre hablaban pero no pasaba de una simple charla de “conocidos” y Phali temía presentar a María Paula con Pacheco pues estaba casi seguro que con su personalidad tan arrolladora lograra cautivar a su amor en un abrir y cerrar de ojos, pues a Pacheco le sobraba el “verbo”.
viernes, 2 de octubre de 2009
Ernesto y Pacheco
miércoles, 16 de septiembre de 2009
El comienzo del Final
La lluvia golpeaba sin cesar el parabrisas del carro y Phalì se abrìo paso como pudo entre los papagayos y las volquetas de mierda que desafortunadamente uno se encuentra a esa hora por la Simon Bolivar, pintoresca avenida que me trae muchos recuerdos. Como a las 9 de la noche Yo y Phali llegamos a la via caliente - yumbo como pudimos. Por allá en los limites de Caliente es que uno puede respirar el cancerigeno aire que borbotean a diario las fábricas de la ciudad, allá mismo donde se puede tomar tinto bajo la lluvia y fumarse un garro con la mas natural tranquilidad pa' mezclarse con el gelido clima, toda una delicia en una ciudad que solo se respira esa nauseabunda mezcla de sudor, aguardiente, sexo y la mas bendita pertenencia de la 'prole', la ignorancia. Allá mismo comenzo la noche, Yo y Phali entramos al minimarket de la gasolinera y nos abalanzamos por media cajetilla de Pool-Moan. Ya listos con los garros salimos del minimarket y nos hicimos bajo la carpa del Corral que había al lado del minimarket, que sin interés alguno nos dió resguardo de la lluvia pa' poder comenzar a quemar garro a garro. Ahí a un costado del Corral, mientras veía un delicioso afiche de una hamburgeusa de 7 pisos estabamos Yo y Phali fumandonos un Pool - Moan y tomandonos un tinto compartido pues apenas teniamos tres y habia que hacerlos rendir.
viernes, 11 de septiembre de 2009
El Borondo
viernes, 21 de agosto de 2009
El nacimiento de una exquisita, lenta y merecida muerte.

De mi niñez no recuerdo nada. Solo tengo células muertas en la parte de mi cerebro donde deberían estar las memorias de las pueriles e inocentes travesuras, que supongo, algún día hice o planeé. Es por eso que tengo la pequeña sospecha que soy un androide, al cual alguien construyó, programó y abandonó a la deriva en un mar de mierda y sangre. No soy más que el producto de un juego, un juego de niños, un juego de dioses, un juego de niños jugando a ser dioses. Soy una maquina orgánica, manufacturada con un poco de barro y tuercas, y soplado con el poder de la imaginación que solo la mente de un infante puede generar. Y digo la imaginación de un infante en el sentido más literal posible, pues he comprobado que eso es dios. Un niñito. No es más ni menos que el niño resentido de la cuadra. Ese mismo niño rico y caprichoso que sufre de problemas emocionales causados por sus tristes padres, que en el afán de suplir la carencia de cariño por pasta, terminan convirtiendo al pobre crío en una proyección colectiva de miedo, el mismo que esclaviza miles de personas a ideas pendejas como la de manes viviendo en las nubes, jugando con marionetas de trapo todo el día. Suena ridículo, pero más de la mitad de un planeta cree en algo parecido, así que espero no se burle y le tenga más respeto a mis ideas que yo no me rio cuando usted se levanta los domingos a perder las dos horas más sagradas para el hombre. ¿Sabe qué? Le voy a explicar mejor de la única forma en que yo puedo, contándole una historia, pues me imagino amigo mío que ya se estará preguntando que ingerí antes de escribir estas líneas, y le aclaro que solo ingiero tinto antes de escribir, pues no hay nada mejor para sentarse a escribir cháchara que el delicioso y reconfortante aroma de un trago de tinto y el humeante vapor que emana su hirviente superficie. Hedor que atrapa, enamora y asesina. Pero bueno, aquí el punto de discusión no es mi amor por el café, sino que usted entienda mis palabras cuando le digo que dios es un niño, un niño resentido que me jodió la vida y la de mi parcero phali.
Y la historia comienza el día en que conocí a mi parcero, del cual no me separe un solo día desde que lo conocí. Fue el día que Phali cumplió 18 años y por razones de la vida terminamos conociéndonos en un café, pues fueron nuestras debilidades por el tinto y las viejas ricas las que nos terminaron poniendo juntos. Así es, yo conocí al viejo Phali una semana antes de que la cucha lo dejara solo y con plata. Y fue esa perdida la que me llevó a vivir a la casa del compadre, pues Phali necesitaba con urgencia alguien que reemplazara el aturdidor silencio que inundaba y se devoraba cualquier esperanza en aquella lúgubre morada. Phali es mi mejor amigo, podría arriesgarme a afirmar que es la parte que me complementa si no fuera porque es un maldito beato, miedoso de perder la fé, irrisoria y falsa sensación que lo sujeta a esa estúpida idea de mundos transmundanos. Es esa diferencia de pensamientos las que nos ponen a reflexionar sobre nuestras vidas y si la religión es algo necesariamente real o algo realmente necesario para el hombre. Si hubiera sabido que esas discusiones no le iban a traer nada bueno a nuestras vidas, las hubiera evadido, pero en mi afán profesarle al mundo y sobre todo a mi religioso mejor amigo, la muerte de dios y el triunfo del hombre, terminé cagandome la vida y la de él, pues el viejo llegó a la conclusión que no había nadie que lo hiciera pagar por sus lujurias y pecados, que todo lo que hiciera acá, acá se iba a quedar y que tal cosa como la justicia divina, simplemente no existe. Fue esa misma maldita idea la que lo llevó a llevarse por delante la pinta que le manchó su pasado judicial y por ahí derecho el mío. Ahora estamos en suiza, escondiéndonos, pues en Cali nos cantaron la tabla y le pusieron precio a nuestro cogote, pues la pinta con la que cargó Phali andaba muy bien de amistades que no les interesaba dejar en la impunidad el deceso que corrió por cortesía suya aquella noche de lúcida acidez.
El fin de esta historia, comienza con estas últimas palabras, pues mi amigo y yo nos hemos alejado lo suficiente del sendero que se suponía debían tomar nuestras vidas y es sensato y necesario que estos dos destinos convergentes sean suprimidos en este preciso momento. Por ahora no le doy más detalles del fin, pues no vaya y sea que usted se me adelante y me ponga a la víctima en sobre aviso y ya no seamos dos los muñecos, sino tres.
viernes, 24 de julio de 2009
Phali Nuñez

Perfil del Personaje:
Nombre: Phali Nuñez
Edad: 23
Actividades: Estudiante de filosofia
Padres: El padre de Phali murió en un accidente automovilístico cuando este aún era un bebé, o al menos eso es lo que su madre le hizo creer toda la vida al pequeño antes de dejarlo totalmente solo. Alicia, la madre de Phali, falleció cuando este tenía 18 años, pues tenía cáncer en el hígado. Alicia contaba con un seguro de vida que dejó a su joven hijo con el futuro económico mas que asegurado, pero con una gran agonía y decepción en su vida. Es por esta razón que Phali decide estudiar filosofía, pues su menor preocupación es el dinero, por el contrario quiere dedicar su vida, aunque este no lo acepte, a buscar una manera para remediar el dolor por la perdida de su madre en algo como la filosofía, pues quiere poder entender el propósito de su existencia, las tristes y sangrientas ironías de la vida y el por qué, según el, la vida humana no es mas que una misérrima eternidad de gratitud y servidumbre a una patética y pueril idea de salvación y redención transmundana. Idea causada por la perdida de su madre y posteriormente de su fé.
Ciudad y creencias politicas: Phali es “Caleño y fiel amante de su tierra Colombiana, ¡pero sin caer en el chovinismo!”, como asegura el, pues cree que este país es una hermosa tierra de oportunidades pero reconoce que está corroída por la ambición y corrupción de la malicia indígena de sus supuestos dirigentes.
Allegados: Phali estudia en una universidad caleña muy cercana a su apartamento, donde vivió un gran tiempo de su vida con su madre, razón por la cual no quiere abandonar dicha propiedad, pues auque ahora cuente con los medios económicos suficientes para vivir donde quiera, Phali se niega a olvidar su pasado. Phali jamás fue una persona muy sociable y contaba con pocos amigos, pues en su mente cerrada, no muchas veces hacia la excepción de permitirse conocer a personas nuevas y dejarlas entrar a su vida. Tras la muerte de su madre esa soledad se agudizó y aunque no fue parte de sus planes, alejó a las pocas personas que tenía a su alrededor. A esta soledad se le sumaba la ausencia de familia, pues sus dos padres habían sido adoptados y Phali no sentia que sus abuelos adoptivos o los demas miembros de dicha familia, fueron realmente parte de su vida, por lo que jamas entabló relación alguna con ellos, no le interesaba hacerlo. Pero la vida de Phali no estaba completamente invadida de soledad, había un pequeño apice de luz que lograba escapar de ese masivo hoyo negro que estaba succionando su vida hacia lo desconocido. Phali vivía en una unidad residencial de apartamentos en la calle quinta, ubicada sobre varios locales comerciales que operaban en el primer piso al costado de la unidad que daba frente a la calle quinta. Phali siempre salía solitario manejando su carro todas las noches a hacer un largo recorrido por cali escuchando un cassette, que grababa todos los dias con su musica preferida por las tardes mientras estudiaba en su cuarto, y al terminar su recorrido que casi siempre duraba de dos a 3 horas, arrimaba a la tienda al lado de su unidad, a comprar cigarrillos y un par de cervezas pero estos implementos no eran mas que una excusa para tener un poco de contacto humano con la señorita que atendía la tienda, pues la había visto desde que su madre lo mandaba a comprar la leche todas las mañanas y sentía por alguna razón que el desconocía, que ella era una persona agradable para conocer y entablar tal vez una amistad. El pequeño apice de luz que llega a su vida viene con la señorita de la tienda, Luisa a quien logra conocer en una de sus tantas visitas a la tienda. Es la unica persona que logra entrar a la vida de Phali y quien será la confidente de sus mas intimos secretos y desventuras, y la unica que estará presente para contar y narrar la caída de Phali.
